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Articulos de Interés

Técnica Nimmo para Revista de Estética.

Las condiciones de vida en el momento actual provoca una exigencia muchas veces exagerada sobre la espalda, fatigando sus músculos, exigiendo al máximo sus articulaciones vertebrales, que terminan, en el mejor de los casos, con limitación de la calidad de vida. Y cada vez más personas en el mundo buscan una solución a este problema.

Las técnicas manuales tienen aquí un lugar preponderante, con un enorme abanico de posibilidades y eficacia sin igual. Las bondades de un buen masaje relajante permite ya desde el inicio la calidez del contacto interhumano, la “comunicación”. Y aún más, el contacto con estructuras más profundas, que dependiendo de la habilidad de cada masajista podrá escuchar, interpretar y quizá resolver. Y es notable lo mucho que tienen para decir nuestros músculos, tendones y fascias musculares; que se expresan sin prejuicios ante el estímulo de nuestras manos.

Esto hace que el masajista deba estar preparado, ajustando sus protocolos, que deberán ser cada vez más rápidos y  eficaces, porque en el mundo que vivimos también importa mucho el tiempo.

Por fortuna contamos con excelentes profesionales del masaje, tanto en el área estética como terapéutica, que hacen posible aplicar técnicas cada vez de mayor complejidad, incluso otrora solo manejadas por médicos.

Es que en el mundo actual la búsqueda del bienestar y la salud, atendiendo a prevenir aquellos factores que puedan desestabilizar el equilibrio corporal, tiende a borrar la frontera entre el masaje estético y terapéutico. Por un lado el terapeuta manual deberá estar muy atento a prevenir la enfermedad, tanto como el esteticista profesional corregir problemas menores del sistema músculo-esquelético. Lo uno está indefectiblemente ligado a lo otro y viceversa. Es imposible lograr un manejo adecuado de la piel y el celular subcutáneo si no atendemos correctamente el músculo que lo sostiene, los vasos que lo alimentan, el sistema nervioso que le da vida. Todos estos tejidos blandos intervienen de una u otra manera, más o menos integrados, y  por supuesto en comunicación directa con la columna vertebral.

En este contexto es que resulta importante conocer, por lo menos en parte, la Técnica de Nimmo. Porque en primer lugar resulta una herramienta útil para detectar y resolver contracturas musculares, siempre presentes en una espalda sobrecargada.

Asimismo, el masajista adquiere una idea más global del funcionamiento del sistema osteo-articular en su conjunto. La técnica permite fácilmente identificar estas contracturas con determinados lugares de la columna vertebral que pueden estar en la génesis del problema, o sufrir  sus consecuencias. Es que los músculos de la espalda son la parte móvil de la columna vertebral, y un tono inadecuado es causa o consecuencia de un mal funcionamiento del sistema.

Se trata de una Técnica protocolizada por Raymond Nimmo a mitad del siglo pasado, en el seno de la Escuela Quiropráctica de Palmer, con el fin de localizar y tratar los dolores de espalda en el campo de la quiropráctica.

El Dr. Strán, como uno de los seguidores de la Técnica, la aplica siguiendo los criterios de la Medicina Ortopédica y Manual, (especialidad médica que ha sufrido un gran desarrollo en España), que implica una base teórica más adecuada al concepto de la medicina tradicional, así como respetar estrictamente el umbral doloroso en su ejecución.

Gracias a la influencia del Dr. Jordi Sagrera Ferrandiz, hemos adaptado esta novedosa técnica para su práctica por el masajista profesional, y tenemos la satisfacción de desarrollarla en la Escuela de Masaje Manual de Barcelona, tanto en España como en el cono Sur.

Se trata de un masaje específico que permite actuar indirectamente sobre la columna vertebral y revertir rápidamente la contractura muscular. Realizada al inicio del protocolo seguida del Quiromasaje permite obtener excelentes resultados, tanto en terapéutica como en el área de la estética. 

En cuanto a la técnica en sí, consiste en un masaje en la zona de unión músculo-tendinoso, siguiendo un trayecto caudo-craneal, de la superficie a la profundidad, sin rebasar nunca el “umbral del dolor”. Esto se logra trabajando específicamente en el plano de la fascia muscular, lo cual permite un fácil deslizamiento. Deberá ser indolora, y aún placentera cuando el músculo es normal.

En el músculo contracturado aparecerán zonas induradas, empastadas, exquisitamente dolorosas. Son en realidad áreas de inflamación crónica, producto del trabajo excesivo del músculo, que los terapeutas manuales llamamos “bandas tensas” o “tender points”.

Resultan ser adherencias que impiden el normal funcionamiento del músculo, y el masaje reglado que marca la Técnica permite romperlas (desfibrosar).

En estas mismas zonas no es raro que aparezcan puntos de dolor irradiado localmente o a distancia, que llamamos “puntos gatillos” o “trigger points”, que generan un mecanismo de retroalimentación que mantiene la contractura muscular. Aquí el masajista deberá mantener la presión durante unos pocos segundos, sin aumentar la intensidad del masaje, logrando generalmente agotar este punto doloroso.

Por último: la aparición de bandas tensas y puntos gatillos en áreas específicas de la espalda se corresponde con bastante exactitud con zonas determinadas de la columna vertebral, de modo que la técnica permite actuar indirectamente sobre ellas.

Reiteramos que estos elementos musculares pueden aparecer en pacientes que no aquejan dolor espontáneo y seguramente no presentan ninguna patología importante. Son la expresión de una sobrecarga muscular crónica, muy frecuente en personas que acuden al esteticista, y muchas veces difícil interpretar y resolver.

A modo de ejemplo, en el área de la estética puede resultar específicamente útil en 2 situaciones comunes:

l) En personas con sobrecarga del sector cérvico-dorsal alto; donde es importante mantener un adecuado tono muscular para mejorar la postura de la cintura escapular.

2) En personas con músculos abdominales flácidos, donde importa mucho mantener un tono adecuado de músculos posturales, tanto a nivel paravertebral bajo, como el psoas-ilíaco, que podemos controlarlo aquí indirectamente tratando el sector lumbar medio. 

La maniobra se realiza en casi toda su extensión con el codo, lo cual resulta muy cómodo para el masajista, que así tiene mayor potencia y mejor control ante diferentes situaciones.

Bien ejecutada no tiene contraindicaciones más que la de cualquier masaje.

Logra su máxima utilidad previo al Quiromasaje, o cuando en el desarrollo del masaje estético se encuentran zonas contracturadas.


Dr. C. Daniel Strán Frugoni